Locos años 20 ¿para todos?

Así fueron los felices años 20 en España.

Entre los años 1922 y 1929 transcurrió un periodo de gran prosperidad económica en Estados Unidos los denominados Felices Años Veinte o Años Locos. De esta prosperidad se benefició toda la sociedad, haciendo que la economía siguiera creciendo a un ritmo que no se había visto anteriormente. Aunque ya sabemos que lo bueno se acaba pronto, en 1929 más exactamente el 24 de Octubre, conocido como el Jueves Negro, llegó el Crack del 29 que finalizaría con el acontecimiento de la Gran Depresión.

Así fueron los felices años 20 en Estados UnidosLa causa de que que estos años fueran posible fue que Estados Unidos salió muy bien beneficiado de la Primera Guerra Mundial y Europa se empobreció como consecuencia de los préstamos de guerra que tenía con Estados Unidos, convirtiendo así al país norteamericano en la primera potencia económica mundial.

El crecimiento americano se prolongó durante diez años, una década basada en el consumismo, haciendo que la inversión creciera, el empleo aumentara y el mundo no sólo recuperaba la tranquilidad sino que avanzaban hacia un bienestar incomparable.

Se comenzaba a hablar de unos felices años veinte en el cual la banda sonora que los acompañaba era el charlestón, se sumaban los primeros automóviles y las pianolas era el principal instrumento en la música de las películas de Charlot.

¿Pero realmente fueron los “Felices Años 20” para todos?

Mientras que Estados Unidos vivía un boom cultural y económico, España seguía viviendo en el Siglo XIX en cuanto a sociedad, casi treinta años de diferencia cultural hacen un abismo. Cuando en Europa iban cogiendo fuerza las democracias, en España preferíamos las tradicionales dictaduras militares.

Así fueron los felices años 20 en España.Los años 20 de España estaban lejos del charlestón, de los automóviles y la pianola, fue una época de caciquismo político y de una sociedad rota entre proletarios desarraigados y señoritos burgueses. La iglesia aun mantenía su gran poder, negándose a perder su peso social, los movimientos anarquistas calaron en lo más hondo de las capas más humildes.

En un país sin tejido empresarial y con una economía basada en la agricultura, el Jueves Negro y los años posteriores de crisis hicieron un efecto devastador, hasta el punto de ver cómo las cuentas públicas acumulaban una deuda de 595 millones de la época en 1935.

Como vemos fueron muy diferentes los años vividos a un lado y al otro del charco. Unos empezaban el día con el nuevo sonido del Jazz y otros se reprimen ante una dictadura que no acabaría ahí. Siempre han habido clases y clases y en España todo llega tarde…